Ciudades abandonadas sin explicación

Seguí aumentando los impuestos y vas a ver cómo a Montevideo le pasa lo mismo.
Ahí tenés Atlantis que excitaba a Platón, entre otras cosas que lo excitaban. O El Dorado que tenía de cabeza a los conquistadores españoles. Quizás nunca existieron, pero también tenés misterios como Tikal, una ciudad maya gigantesca, ubicada en un territorio absolutamente fértil, la cual sin embargo fue abandonada. Misteriosamente los mayas prefirieron montañas yermas que producían poquísimos alimentos.
Es fácil entender Teotihuacan, incapaz de producir comida para los miles de personas que allí debían vivir. En este último caso seguramente hubo o un cambio climático o se les fue la mano en la agricultura intensiva. Pero ¿y Tikal, y Angkor? Tikal, en Guatemala, debe ser la ciudad maya más poblada de la antigüedad americana. Cuando la redescubrieron, estaba habitada únicamente por monos araña que te orinan desde las alturas y monos aulladores que te ensordecen en la distancia, vigilados de cerca por los quetzales, los pájaros más lindos que se puedan imaginar. Todo un paraíso del cual nadie querria salir expulsado ni con los malos consejos de una serpiente. Angkor, en Camboya, es un caso semejante, una región que estuvo densamente poblada, sin aparentes problemas con su agricultura, que de pronto se vacía de gente sin causa conocida.


Lo que queda de Troya y de la monosilábica Ur de los Caldeos. Riquezas infinitas y ¿todo para qué?
Da para elaborar las teorías más disparatadas, aunque hipótesis de recibo hay varias. Eso sí, cuando vayas y te aconsejamos conocer todas las que puedas, no te dejes convencer por esas descripciones donde te explican detalladamente en qué lugar le arrancaban el corazón o la cabeza a la gente. Seguramente todo eso ocurrió en períodos cortos, como ocurrió en nuestro prolijito mundo occidental, pero ¡vamos! una civilización no se construye sobre ríos de sangre sino durante prolongados períodos de paz.
Las ciudades son organismos vivos que nacen, crecen, se desarrollan y eventualmente mueren. Es el caso de la mítica Troya, que existió realmente y tanto existió que hubo muchas, construidas unas sobre las otras. En este caso podría ser que se hayan aburrido de reconstruirla cuando tantos estaban empeñados en conquistarla desde tiempos homéricos.
A veces son pueblitos promisorios, como nuestro La Paz Colonia Piamontesa, fundada por pioneros valdenses, tan laboriosos que se buscaron un río como el Rosario, para construir un muelle para llevar al mundo los primores de su producción. Cuando se construyó la super eficiente Ruta 1, su Puerto Concordia dejó de ser útil y el pueblito quedó congelado en el tiempo, a la espera de que algún visionario lo transforme en un formidable atractivo turístico. No está abandonado ni mucho menos, pero ¡qué quietud, qué paz, qué quesos, qué mermeladas! No es famoso únicamente porque a ningún piamontés lo convencés de que se ponga a levantar insensatas pirámides.


De un extremol al otro del mundo, pero siempre en la montaña: Macchu Picchu y Petra, la ciudad escondida.
Ese lugar nuestro es fácil de explicar. Macchu Picchu en cambio, es uno de esos misterios que hay que conocer antes de morir. Para encabezar este artículo preferimos esa increíble toma desde la cumbre del Huayna Picchu con el zigzagueante camino que sustituye al centenario (¿milenario?) camino del Inca. ¿Centenario y milenario es la misma cosa? Tratándose de historiografía europea de culturas americanas si, da lo mismo, porque los europeos insisten todavía en minimizar antiguedades que no les son propias. ¡Pediles que expliquen a los olmecas negroides y figurativos con la teoría de americanos recién llegados a la estirpe civilizada! Si hasta le niegan el conocimiento de la rueda a tipos que en la cordillera una rueda no le servía para nada.
Volviendo a Macchu Picchu y otras ciudadelas perdidas en los Andes, no es que tuvieran una gran densidad demográfica, sino que era un lugar de lujo para vivir. ¿Por qué se fueron de allí? Seguramente residencia de aristócratas, la plebe vivía en el llano, regado por el río Urubamba, suficiente para sostener una población tan abundante y sofisticada como para construir esa fortaleza entre las nubes.

Tratá de ir a Tikal, es uno de los más justificados viajes al ombligo de todos los misterios. Las mejores tierras de Guatemala, una ciudad que sería un lujo aún ahora. ¿Habrán mirado sobre el hombro con nostalgia cuando se iban?
Queda claro que no hay una razón única para que todas estas ciudades sean abandonadas, pero en casi todos los casos se mantiene un hálito de misterio; no es posible asegurar con certidumbre las razones efectivas de la mudanza o el eventual exterminio. Veamos algunas de ellas, las cuales tampoco explican la razón por la cual sus habitantes u otros no volvieron a poblarlas.
Epidemia: Para nada descartable causa durante la conquista europea de la América indígena. Se asegura que fueron millones los indoamericanos exterminados por una simple gripe hasta que la población nativo pudo desarrollar defensas naturales. Sin embargo, tampoco explica el abandono absoluto … a menos que haya sido tanto el terror que se prefirió huir y no volver jamás.

Solo a los teotihuacanos (que no eran aztecas) se les ocurre hacer semejante ciudad y después irse andá a saber para dónde, sin volver nunca más. Ni ellos, ni ningún otro.
Mal manejo agrícola. Pudo ser agotamiento de la tierra fértil debidos al monocultivo, tala indiscriminada de bosques, agotamiento de las reservas de agua, etc. Y no me vengas con que fertilizaban la tierra con vírgenes todas las semanas.
Guerras de exterminio. Si se observan los esfuerzos de los indios Puebla de América del Norte para defenderse de sus enemigos, puede apreciarse que esta razón es perfectamente posible. Troya es otro caso y también podría serlo Angkor. Medio Oriente y el valle del Gengis están sembrados de ruinas que recuerdan la maldad conquistadora.
Cambios climáticos. Pudieron ser de origen natural o provocados por malas prácticas. Seguramente es el caso del singular pueblo que nos dejó las Líneas de Nazca en Perú, quienes seguramente debieron huir en busca de agua.
Cataclismos. Terremotos, gigantescos tsunamis, volcanes como los que terminaron con Pompeya y Herculano y algunos otros fenómenos inconmensurables como los que podrían explicar la desaparición de la cultura de la Isla de Pascua o la extinción de la civilización Minoica en el Mediterráneo.

El llamado “templo de los elefantes” en el gigantesco complejo de Angkor. Claro después vendrán caras extrañas buscando explicaciones a algún tormento. Miles y miles de horas de esfuerzo para que luego se diviertan los monos salidos de la selva. ¡Andá a saber qué conmemoraba todo esto!
Causas sobrenaturales. Con pleno derecho pueden suponerse también razones sobrenaturales, como la destrucción por voluntad divina como la Biblia asegura que ocurrió en Sodoma y Gomorra, así como toda la destrucción ocasionada por el Diluvio, anunciado tanto en el Antiguo Testamento como en el Ramayana y hasta en el Popol Vuh indoamericano.
Ahora, que si le querés agregar platos voladores y todo lo que se te ocurra, estás en todo tu derecho. Hasta podrías suponer que a los gobernantes se les fue la mano con los impuestos y los sufridos contribuyentes se rajaron como es debido. Con menos que eso se justificó la campaña despiadada contra los indígenas americanos y contra casi cualquier otro pueblo que tuviera alguna riqueza ambicionable. Desde los Cruzados saliendo a buscar el Santo Grial, hasta los musulmanes arrasando Europa también por mandato supuestamente divino.
Mucho más honestos eran los vikingos y los hunos, que salían a robar y matar sin poner como pretexto ninguna religión, de violentos que eran nada más. Claro que quienes resultaron víctimas, bien pudieron ser victimarios si los vientos hubieran soplado de otro cuadrante.
En todo caso, coleccionamos algunas fotos de estas ciudades perdidas que con el tiempo se transformaron en algunos de los lugares turísticos más interesantes del mundo. Así que vuelven a tener habitantes, pero ocasionales, de esos que andan por estos lugares sagrados arrojando latas de cerveza vacías y reclamando que les cuenten truculencias.
